domingo 25 de octubre de 2009

La Malinche



Inauguro a partir de hoy una nueva sección del blog: los Pasajes de la Historia del maestro Juan Antonio Cebrián. Mi pretensión es, en primer lugar, rendir un homenaje a quien hizo del programa radiofónico La Rosa de los Vientos, un refugio fascinante y enigmático para sonámbulos y devotos de lo pretérito. Y en segundo lugar, quisiera repasar algunos capítulos históricos dignos de recordar y que constituyen estampas del devenir humano que no podemos olvidar ni ignorar.

El primer pasaje de la historia está dedicado a Marinali Tenépatl, o lo que es lo mismo, la Malinche o Doña Marina, la bella india que se convirtió en la primera traductora del Nuevo Mundo y se erigió en un apoyo irreemplazable para el conquistador Hernán Cortés. Se ha escrito mucho y no demasiado bueno sobre la Malinche y creo que el presente pasaje es una buena radiografía, alejada de los maniqueísmos de unos y de otros, del personaje histórico y de la época.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es increible que hoy en el moderno Mexico, en esa nacion que no existia todavia como nacion en los tiempos de Malinche, se le recuerde de tan dispar manera: traidora(malinchismo), madre de los mestizos, volcan en Tlaxcala, La LLorona... ¡Ay, mis hijos!

Saludos
Demetrio Botello

Pedro Luna Antúnez dijo...

Hola Demetrio, ¿cómo estás?. Pues sí, tienes razón, de la Malinche no se puede decir que traicionara a los suyos porque ella no era azteca sino que nació en la provincia de Painala, pueblo dominado y explotado por el imperio azteca. Posteriormente fue vendida por los aztecas como esclava a un cacique maya. Por lo tanto, más que traicionar al imperio azteca, se rebeló contra el poder que sojuzgaba a su pueblo, como hicieron, por cierto, otras tribus indias como los tlaxcaltecas.

Un abrazo.

Amigo Gagarin dijo...

Lo que no he entendido muy bien es lo de los mayas en el siglo XVI. Pensaba que era un imperio precolombino.

Pedro Luna Antúnez dijo...

Claro que era un imperio precolombino cuya época de esplendor se sitúa entre el 200 y el 900 d.C pero con un periodo de decadencia que se arrastra hasta la propia llegada de los españoles. Cierto es que a principios del siglo XVI el imperio maya como tal no existe pero si una serie de provincias y cacicazgos mayas y por lo tanto sí se puede hablar de mayas a la llegada de los conquistadores. Unos mayas muy debilitados, eso sí, frente al imperio azteca que era el poder dominante en la zona de América Central.